lunes, 4 de enero de 2010

Clasificación de los vinos


Clasificación de los vinos

Más allá de la clasificación de los vinos en blanco, rosado y tinto, se define a los productos de acuerdo a la proporción de las diferentes variedades de uva que integran su composición.


// VINOS BLANCOS


El vino blanco puede presentar toda la gama de matices: desde extremadamente seco a muy dulce, pero resulta fácil clasificarlo en seis categorías principales.

Los vinos «ligeros y secos», que hay que beber cuando son jóvenes, rara vez se añejan en barrica de roble. Se embotellan sin azúcares residuales y son pobres en extractos (los componentes que dan sustancia, o cuerpo, al vino). Estos vinos deben servirse fríos, solos o para acompañar alguna comida.

Los vinos blancos «secos y amplios» contienen más materia y, aunque se consideren técnicamente secos, poseen la dulzura de los frutos maduros. Son vinos que pueden haber envejecido en barrica y/o en botella. Los vinos blancos más amplios normalmente pueden envejecer en botella.

Los vinos «aromáticos» proceden de determinadas variedades y pueden ser secos o semisecos.

Los vinos «semisecos» se suelen embotellar antes de que la totalidad de los azúcares de la uva se haya transformado en alcohol. Su ligereza y su débil graduación alcohólica los hacen menos aptos para ser consumidos en compañía de platos consistentes.

Los más «dulces» de todos son los vinos intensamente concentrados, que se consumen lentamente porque su materia es compleja.

Algunos vinos se elaboran en diversos estilos: el oloroso jerezano, por ejemplo, puede ser seco o ligeramente abocado.

Un vino puede también diferenciarse de otro por la manera en que ha sido elaborado. Es posible advertir estas diferencias cuando se comparan vinos que han sido fermentados o envejecidos en barricas con aquellos que no lo han sido, El rioja tradicional, tinto o blanco, se cría en barrica, lo que le confiere su característico cuerpo y sus aromas de vainilla. Pero las nuevas tendencias se decantan por no dejar envejecer exageradamente el vino en barrica para preservar su frutalidad.

Aunque los productores den a su vino el nombre de una variedad determinada, el estilo puede variar en función del clima y de los suelos de cada parcela. Un chardonnay del Alto Adigio, en el norte de Italia, será vivo y fresco, con la acidez propia de las uvas maduras de una región fría, mientras que un chardonnay catalán será más amplio y con matices de frutas exóticas.

Muchos factores dependen también de las elecciones hechas por el productor. Así, un riesling de Alsacia será generalmente seco, mientras que los riesling alemanes (salvo los denominados trocken) tienden a ser más bien dulces.


Variedades más representativas:


Chardonnay: Es la variedad blanca más apreciada dentro de las cepas con jerarquía. Por su estructura, se adapta muy bien al paso por roble.


Sauvignon Blanc: Luego del Chardonnay, es sin duda, la variedad más importante.


Chenin: es una variedad en que la calidad es, generalmente, tan mediana como garantizada.


Torrontés: Una de las cepas más representativas de los vinos de nuestro país, ya que podría considerarse a la Argentina como al único lugar que desarrolla varietales Torrontés de gran calidad.


Viognier: Sin ser demasiado conocida es una variedad, que por su estructura y complejidad aromática, tiene cada vez más adeptos.


Semillón: Un vino con un equilibrio perfecto que va, entre ácido, azúcar y alcohol, el cual tiene un intenso aroma floral y sabor a miel.


Gewurtztraminer: Produce vinos muy aromáticos, florales y especiados.


Riesling: Un vino delicado pero complejo, de poco cuerpo, bajo grado alcohólico, aunque de intenso sabor y larga vida.


// VINOS ROSADOS

Hay escasas diferencias: pocos son los que envejecen bien.

Se distinguen sobre todo por su mayor o menor dulzor.

Algunos, como el rosado de Anjou o el Blush californiano, son ligeramente dulces; otros —la mayor parte de los rosados provenzales o españoles— son secos.

En Argentina se encuentran especialmente variedades Malbec y Syrah rosados siendo vinos jóvenes especiales para maridar con entradas frías y postres.

Este tipo de vinos ha ganado terreno sobre los blancos y espumosos.


// VINOS TINTOS

La mayoría de los vinos tintos están concebidos para que tengan un sabor seco. Los tintos varían en función de su densidad y de su astringencia. Asimismo su vida tiene una duración muy diferente de la de los vinos blancos: algunos se elaboran para ser bebidos jóvenes —como la mayoría de los vinos blancos—, pero otros pueden envejecer durante decenas de años y mejorar poco a poco. Un vino tinto pensado para envejecer procura poco placer si se bebe joven. Para los consejos sobre la edad en la que conviene beber cada vino, véase «La crianza en botella».

Los vinos tintos que pertenecen a la categoría «ligeros, afrutados, no envejecidos» deben beberse jóvenes. Proceden por lo general de variedades como garnacha, gamay, cabemet franc y de otras que producen vinos poco tánicos (los taninos son el elemento esencial en el envejecimiento de los vinos tintos). Los vinos tintos de «cuerno medio» configuran la categoría más numerosa, que incluye una importante cantidad de los vinos de buena calidad y la mayoría de los de calidad media. Algunos pueden envejecer bien y pertenecen a la categoría de «vinos de guarda».

La categoría de «concentrados intensos» agrupa los vinos tánicos de aromas intensos, generalmente muy afrutados (sobre todo en América). La mayoría de estos vinos envejece bien.

Los vinos «de guarda» o para añejar provienen de regiones clásicas o de grandes cosechas de regiones menos conocidas que se han dejado envejecer en botella. Estos vinos se clasifican aparte, porque su sabor, cuando están maduros, es muy distinto.

Los «especiales» de la tabla que puede consultarse en la página siguiente incluyen las excepciones a la regla que dice que la mayor parte de los tintos son secos. Según la tradición mediterránea, estos vinos, elaborados a partir de uvas parcialmente desecadas -con una fuerte graduación de azúcar convertible en alcohol— son intensos y generalmente dulces. En Italia, este estilo de vinificación recibe el nombre de passito o recioto. Los vinos italianos etiquetados bajo el término liquoroso son, en cambio, vinos dulces naturales.

Variedades más representativas:


Cabernet Sauvignon: Es la variedad tinta que más éxito ha obtenido en todo el mundo. Los vinos obtenidos tienen una alta concentración de taninos, que otorgarán una muy buena capacidad de guarda.


Malbec: Este varietal nos representa en todo el mundo, orgullo de cada bodeguero de Mendoza y de cada argentino.


Merlot: Una cepa sutil pero que muchas veces consigue una estructura importante.


Pinot Noir: Una de las variedades más selectas a nivel mundial para la elaboración de vinos varietales.


Syrah: Una uva con gran personalidad y que puede lograr vinos realmente particulares.


Templanillo: es la variedad clave de la mayoría de los vinos tintos importantes españoles.


Bonarda: Variedad de origen italiano que siempre contó en Argentina con una importantísima superficie de cultivo, aunque recién ha sido reconocida en los últimos años como una uva capaz de producir vinos de calidad. Para ello, es necesario un manejo racional del viñedo así como un rendimiento moderado, por lo cual puede asegurarse que sólo una fracción de la Bonarda argentina se utiliza con ese fin.
Produce vinos livianos de poco cuerpo, bajos en tanino, ideales para consumir jóvenes.
Tiene una especial aptitud para mejorar y realzar vinos de corte, especialmente con el Malbec.

Ahora nos informaremos sobre algunos vinos y sus denominaciones.


Qué es un Vino Genérico?

Un vino es "genérico" cuando ha sido elaborado con más de una variedad, que no suelen consignarse en la etiqueta. Es decir que el Enólogo ha combinado las virtudes de dos o más cepajes para obtener un "vino de corte". Estos vinos también pueden llamarse "coupage", "blend" o "cuvée".

Lo que se busca es que cada variedad aporte lo suyo.

Por ejemplo: Si se combina Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec, el primero contribuirá a la longevidad del vino, es decir que guardará por más tiempo sus virtudes; el Malbec dará al vino un atractivo visual especial y el Merlot aportará aromas muy agradables. Todos, despertarán sensaciones a las que cada consumidor pondrá sus propias palabras.


Qué es un Vino Varietal?

Los varietales son aquellos vinos que han sido elaborados sólo con un cepaje, al menos en un 85%, el cual debe mencionarse en la etiqueta.

Es interesante descubrir en ellos las características típicas de cada variedad: su color, sus aromas, las sensaciones que provoca en la boca. Incluso, podrá comparar varietales de diferentes bodegas ya que cada una imprime a sus vinos las señas particulares, su "personalidad" que lo hace único.


Vinos especiales

Encontramos vinos que deben ser incluidos entre los «especiales» o son más bien vinos dulces naturales. Esto depende de la técnica de vinificación pero, en términos de gusto, no hay gran diferencia entre un vino elaborado a partir de uvas secadas al sol, pero no fortificados, y otro elaborado a partir de uvas cosechadas normalmente pero al que se ha agregado aguardiente.


Cuándo un vino es "untuoso"?

Vino de carácter oleoso que se adhiere a la copa y en la boca se muestra suave. El término se aplica también a los vinos a la vez amplios y muy suaves.


Y un Reserva?

Para poder ser calificado como Reserva, un tinto debe permanecer durante un mínimo de 36 meses reposando en barrica y después en botella, de los cuales al menos 12 deben de haber transcurrido en contacto con la madera.

Se sobreentiende que los mostos empleados para la elaboración de reservas y de grandes reservas son una selección de los mejores de cada bodega.


Entendemos por Gran Reserva…
Para ser calificado como Gran Reserva, un vino debe envejecer al menos 24 meses en barrica y otros 36 en botella. Se sobreentiende que los mostos empleados para la elaboración de reservas y de grandes reservas son una selección de los mejores de cada bodega. Por lógica, un Reserva es más caro y mejor que un Crianza y un Gran Reserva, más caro y mejor que un Reserva.


Quebrado:

Vino con defecto de limpidez. Vino enturbiado que en consecuencia muestra aroma amortiguado y sabor áspero.


Fuente: Altos del Vino - Libro de Mendoza Vitivinícola

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada