lunes, 5 de abril de 2010

Vinos Manzanilla y Jerez


El nombre de Manzanilla, aplicada al vino de denominación de origen Jerez-Xeres-Sherry y Manzanilla Sanlucar de Barrameda, viene de la ciudad o villa de Manzanilla.
El nombre no tiene nada que ver con la planta o influsión homónima en castella. Plinio ya cita la ciudad romana de Maxilua, conocida por su riqueza agrícola.
El nombre romano malus significa ‘manzana’.
El español manzana viene del latín vulgar mattiana, abreviación de mala mattiana, nombre de una especie famosa de manzanas, así llamadas, al parecer, en memoria de Caius Matius, tratadista de agricultura que vivió en el siglo I a.C. El nombre M
anzanilla, aplicado a la planta medicinal, aparece en castellano hacia 1490 y en el siglo X se llamaba massanella – según Corominas: “así llamada por la semejanza de su botón con una manzana”.

A primeros del siglo XIX surgió la leyenda, debida a un biólogo español, de que el olor de la uva listán o palomino, de la que se saca el vino denominado manzanilla, se asemeja al olor de la planta, de ahí derivaría su nombre. Pero el nombre le viene de la villa de Manzanilla. En el siglo XIX se intentó crear la provincia de Sanlúcar de Barrameda, que incluyera los partidos judiciales de Sanlúcar, Manzanilla, Huelva y Ayamonte. Este intento no tuvo éxito y estas localidades quedaron absorbidas por Cádiz.

El vino de Jerez pasó a ser denominador común de los vinos de estas localidades. El jerez (vino de Jerez), es conocido en inglés como sherry (Jerez pronunciado a la inglesa). La manzanilla pasó a ser una de las variedades del jerez, junto con el fino y el amontillado.

Muscadet, Blanquette, Vinho Verde, Cava, Manzanilla son reconocidos como nombres de regiones determinadas respectivas que hayan sido delimitadas y reglamentadas por los Estados miembros correspondientes antes del 1 de marzo de 1986.

Sanlúcar de Barrameda es la única ciudad, de las que forman parte del Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla- Sanlúcar de Barrameda y Vinagre de Jerez, en la que se produce la Manzanilla.

La antigüedad oficial de su D.O. es del 8 de septiembre de 1932, aunque se tiene constancia de la producción de este vino en un Acta Capitular del Cabildo de Cádiz de fecha 4 de julio de 1781, al que ya denomina como Manzanilla a este exquisito caldo.

Uno de los factores más importantes que interviene en la calidad de la Manzanilla es la tierra donde se cultivan las cepas, considerada en esta zona como superior. También juega un papel muy importante el clima de esta comarca, una zona meridional cálida influenciada por la humedad del océano Atlántico y del río Guadalquivir. Un factor muy importante es el viento de poniente, que aporta la humedad marítima esencial en los meses secos del verano.

La Manzanilla es un vino pálido, amarillo pajizo, de aromas punzantes y sabor algo amargo (seco) y poco ácido. Su grado alcohólico oficial está situado entre 15º y 19º, aunque también puede lograrse entre 12,5º y 13,5º.

El término Manzanilla sólo se puede aplicar a un Vino de Calidad criado en Sanlúcar de Barrameda y reconocido como Denominación de Origen.

Según la antigüedad de la crianza, los tipos de Manzanilla son:

Fina (4 años), Olorosa (5 a 7 años), Vieja (7 a 8 años), y Pasada (más de 8 años).

Los consumidores están pasando del fino, una variedad seca que se produce en Jerez, al más suave y aromático manzanilla, que procede de la localidad costera de Sanlúcar de Barrameda.

Situado en la desembocadura del Guadalquivir y frente a los humedales de Doñana, Sanlúcar fue el lugar desde donde partieron dos de las expediciones de Cristóbal Colón a América. Actualmente, su clima templado y su húmeda brisa atlántica confieren al manzanilla su característico aroma salado.

«Pese a la enorme fama de la que el oro líquido jerezano gozó en Inglaterra ya en los días de Shakespeare, muy pocos viajeros lo mencionan con anterioridad al Siglo de la Luces.

La cercanía de Jerez y Sanlúcar, que de siempre comparten tierras y pagos, hace presumir que si no se hablaba de vinos de Jerez en aquella época, tampoco fueran importantes los elaborados en Sanlúcar de Barrameda.

Eso sí, ya se conocía de tiempo atrás los vinos de la villa de Manzanilla. Sanlúcar, que había tenido representaciones de comerciantes ingleses que aglutinaban las partidas de vino del marco de Jerez o Manzanilla para su posterior envío a las islas británicas desde 1517, pronto vio como Cádiz la desplazaba en importancia. El efímero intento auspiciado por Godoy a principios del siglo XIX de crear la provincia de Sanlúcar de Barrameda, entre el Guadalquivir y el Guadiana y que incluía los partidos de Sanlúcar, Manzanilla, Huelva y Ayamonte, no tuvo éxito. Pero de seguro que demuestra la intensa relación comercial que tenían ambas localidades y sus vinos, de tal manera que Cádiz los confundió con uno mismo.

Hay que volver a Manzanilla, al pueblo y el origen de su nombre, para comprender más tan acertado desaguisado que ha permitido a Sanlúcar ser uno de los enclaves más importantes del mundo del vino, llevándolo como bandera.

Plinio, en su Historia Natural, ya citaba la ciudad romana de Maxilua. Restos arqueológicos diversos quedan todavía hoy como testigos mudos esparcidos por la localidad onubense. Pedestales y columnas demuestran que hubo ya una importante actividad de intercambio comercial con Roma que debía apreciar mucho la riqueza agraria de la zona, incluidas sus uvas (coccolobis, purpureae, amineae). Pues bien, el nombre romano deriva del latín 'malus' (manzana), que en su acepción primera bien pudiera traducirse como manzanita o manzanilla. Evidentemente nada que ver con el supuesto origen del sustantivo vinícola en la similitud organoléptica con el nombre común de la planta o infusión homónima en castellano. Esa leyenda surge mucho más tarde (1807) y se debe al biólogo español Esteban Boutelou, quien en su 'Memoria sobre el cultivo de la vid en Sanlúcar de Barrameda y Xerez de la Frontera' aboga porque el olor del vino de uva listán o palomino se asemeja al de la planta y de ahí su nombre.

El primer documento histórico en el que aparece la alusión al vino 'manzanilla' como tal (Acta Capitular del Cabildo de Cádiz de fecha 4 de julio de 1781) seguramente se refería a vinos de la ciudad de Manzanilla o del estilo de los que allí se elaboraban. Eso sí, también, casi seguro, habrían pasado por Sanlúcar de donde recibieron denominación. Como bien apunta el historiador Antonio Pedro Barbadillo, fuere o no la manzanilla que hoy todos conocemos, criada bajo velo de flor, ésta no se factura como tal hasta 1827 desde bodegas de la ciudad portuaria gaditana.

Si hoy mismo existe una gran similitud entre la manzanilla de Sanlúcar y el fino jerezano (misma uva, similar proceso de elaboración y crianza) aunque sus sutiles diferencias se deban a la distinta influencia del clima de ambas ciudades en la crianza; no es de extrañar que tanto el fino, la manzanilla, o los vinos de la zona y pueblo de Manzanilla, fueran todos considerados genéricamente como vinos de Jerez (Sherry) o Cádiz en el pasado. La pena es que los vinos de Manzanilla, actualmente amparados bajo la DO Condado de Huelva, no hayan podido preservar su identidad distintiva.

Barón de Davillier en su “Viaje por España” dice: “El gran negocio de Sanlúcar de Barrameda es el comercio de vinos, principalmente de los de manzanilla, que debe su nombre a una pequeña ciudad de Andalucía. La manzanilla es un vino excelente, un poco más claro que el jerez y mucho menos espirituoso.”

Si el jerez, como describiera Ford, era un vino para la elite; la manzanilla era mucho más popular y más apreciada en la propia España. Ya fuere por sus cualidades o mejores precios internos, lo cierto es que se exportaba menos y se consumía más localmente.

La gran afluencia de nombres y casas extranjeras a las costas de Cádiz y la propia Jerez a finales del XIX prácticamente dejaron fuera a Sanlúcar, que debido a su menor capacidad exportadora, atrajo más familias del norte de España, especialmente castellanos, montañeses y vascos. Con ellos creció el mito de la Manzanilla de Sanlúcar como producto distintivo de la ciudad y se incorporó el sistema jerezano de soleras y criaderas para su envejecimiento. La enorme y merecida fama internacional que cosechó la manzanilla en certámenes internacionales en los primeros años del S.XX, culminaron en que pronto se reconociera su singularidad.

Así, en 1934, en el que fuera uno de los primeros reglamentos de Denominación de Origen en España, el de Jerez y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda se establece literalmente: “las manzanillas deben ser criadas necesariamente en las bodegas enclavadas dentro de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda para ostentar dicho nombre”.»

Fuente: Ernesto de Serdio (internet) - Wikipedia

1 comentario:

  1. Buenas tardes: A ver si me podéis dar alguna pista. Para un trabajo sobre gastronomía y vinos andaluces, debo buscar semejanzas en Francia. Da igual si la semejanza es mínima, pero tengo que completar las fichas. PAra el vino "pajarete" de Málaga elaborado con P.Ximén y moscatel, pero que veo que tiene 100 g de azúcar ...por litro,¿lo ... po ...dría comparar con algún muscat de Rivesaltes? ¿ Y un P.ximénez de Málaga con más azúcar lo puedo equiparar con un Beaume de Venise?
    Y el vino "lágrima" de Málaga ( un mosto de yema) ¿lo puedo comparar con uno de Sauternes? ( ya sé que la uva se deshidrata con el hongo "Boritrys", pero lo digo por el sabor dulce.
    La Manzanilla y el Fino de Jerez me han dicho que los puedo comparar con un "vin jaune" del Jura por el "velo de flor". Pero también he leído que la Manzanilla se puede asimilar a un muscadet francés.¿Es cierto?
    El "Ruedo" de Córdoba, ¿con qué francés lo podría asimilar?

    Es para no dejar las fichas, de la parte francesa en blanco.

    Muchas gracias.



    Cordialmente,
    Toñi

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